La FIFA cede ante EE.UU. y deja fuera a Omar Abdulkadir Artan, árbitro africano del año
Artan fue devuelto en el punto de entrada estadounidense sin acceso a EEUU. La FIFA no detalló los motivos del rechazo, pero fuentes cercanas al árbitro lo vinculan a restricciones migratorias aplicadas por la administración Trump, a nacionales de varios países africanos. “Ya no entra en los planes” para la competición.
El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan se quedó sin dirigir en la Copa Mundial 2026 tras ser rechazado en la frontera de Estados Unidos el sábado 6 de junio. La FIFA confirmó horas después que el colegiado, elegido Árbitro Africano del Año por la CAF en 2025, no formará parte del plantel arbitral de la competición. Con ello se cierra el que iba a ser el debut histórico de Somalia en un Mundial, no con un jugador, sino con uno de sus oficiales.
Artan, de 39 años, era la cara arbitral de África Oriental. Internacional FIFA desde 2013, había dirigido partidos de eliminatorias mundialistas, la Liga de Campeones de la CAF y la Copa Africana de Naciones. Su designación para el Mundial 2026, que organizan conjuntamente EE.UU., México y Canadá, fue celebrada en Mogadiscio como un símbolo de proyección internacional para un país sin presencia mundialista desde su primera clasificación. La terna arbitral africana para 2026 incluía por primera vez a tres mujeres y a representantes de federaciones históricamente poco visibles, entre ellas Somalia.
Según confirmó France24, Artan fue devuelto en el punto de entrada estadounidense sin acceso al país. La FIFA no detalló los motivos del rechazo, pero fuentes cercanas al árbitro lo vinculan a restricciones migratorias aplicadas por EE.UU. a nacionales de varios países africanos. El organismo rector del fútbol mundial emitió un comunicado breve: Artan “ya no entra en los planes” para la competición. La decisión fue inmediata y sin alternativa de sede neutral, pese a que el Mundial se juega en tres países.
El caso reabre la crítica sobre la dependencia instrumental de FIFA frente a los países anfitriones. El Mundial se vende como un evento que “une naciones en valores”, pero su logística queda supeditada a las políticas migratorias y de seguridad del organizador. Organizar en EE.UU. implica aceptar su sistema de visados y admisión, aun cuando afecta la meritocracia deportiva.
No es un caso aislado. La Asociación Internacional de la Prensa Deportiva, AIPS, denunció que decenas de deportivos africanos, asiáticos y latinoamericanos han visto denegados sus visados para cubrir el torneo, a pesar de tener ya la acreditación.
Artan pierde su Mundial. Somalia pierde su estreno. Y FIFA vuelve a enfrentar la pregunta incómoda: ¿hasta qué punto puede garantizar la universalidad del fútbol cuando la puerta de entrada la controla un Estado?