Marruecos y Turquía, los nuevos refugios de Nzalang mientras los estadios nacionales permanecen en silencio

La situación actual de la selección nacional de fútbol de Guinea Ecuatorial vuelve a abrir un debate incómodo, pero necesario: ¿por qué el Nzalang Nacional lleva más de siete meses sin jugar un solo partido en territorio ecuatoguineano? Guinea Ecuatorial parece resignarse a vivir futbolísticamente entre Marruecos y Turquía.

El último encuentro disputado por el Nzalang Nacional en suelo ecuatoguineano tuvo lugar el 13 de octubre de 2025 en el Estadio de Malabo, frente a Liberia, correspondiente a las eliminatorias del Mundial 2026. Desde entonces, la selección absoluta no ha vuelto a jugar ante su público. Ni partidos oficiales ni amistosos. Un silencio prolongado que empieza a generar preocupación y malestar entre aficionados y observadores deportivos.

Tras la Copa Africana de Naciones 2025, todos los compromisos amistosos de Guinea Ecuatorial se han celebrado fuera del país. Antes incluso de ese torneo continental, durante la ventana FIFA de noviembre, el combinado nacional ya había disputado dos amistosos en Turquía. Posteriormente volvió a hacerlo en territorio turco y ahora la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT) ha confirmado otros dos encuentros amistosos en Marrakech, Marruecos: el 4 de junio ante Burundi y el 9 de junio contra Islas Comoras.

La pregunta que comienza a repetirse en las calles, en los medios y entre los seguidores del Nzalang es inevitable: ¿qué impide que la selección juegue en casa?

Durante los últimos años, tanto la FIFA como la CAF han realizado varias inspecciones a las infraestructuras deportivas nacionales. Algunos estadios, como los de Bata y Mongomo, fueron señalados por no cumplir plenamente con determinadas exigencias técnicas internacionales, requiriendo reformas específicas para mantenerse habilitados. Sin embargo, el Estadio de Malabo y el de Mosom de Ebibeyin sí figuran entre las instalaciones aptas para albergar encuentros oficiales.

El estadio de Malabo, de hecho, había sido utilizado regularmente durante las eliminatorias mundialistas y de clasificación para la CAN 2025. Pero las recientes obras realizadas con motivo de la visita papal León XlV, alteraron considerablemente las condiciones del terreno de juego tanto en Malabo como en Bata. La prioridad institucional terminó afectando a unas infraestructuras deportivas que, hasta entonces, permitían al país mantener su presencia competitiva en casa.

La preocupación aumenta ahora con vistas a las eliminatorias de la CAN 2027. Guinea Ecuatorial aspira a regresar a una competición continental que organizarán conjuntamente Kenia, Uganda y Tanzania, en lo que será una edición histórica para el fútbol africano. Sin embargo, el país podría afrontar esa fase clasificatoria jugando nuevamente como “local” en Marruecos o Sudáfrica si no se rehabilitan a tiempo los estadios nacionales.

Y lo más llamativo es que existen alternativas internas. El estadio de Mosom-Ebibeyin, sede de partidos durante la CAN 2015, continúa homologado para encuentros internacionales. Asimismo, el estadio Ignacio Milam Tang de Evinayong podría convertirse en otra solución viable si culminan los procedimientos administrativos de registro ante la FIFA y la CAF.

Más allá del aspecto deportivo, también emerge el debate económico. Organizar concentraciones y amistosos permanentes en Turquía o Marruecos implica gastos importantes en vuelos, alojamiento, logística y manutención de jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Hasta ahora, la FEGUIFUT no ha explicado públicamente cuáles son las ventajas deportivas o financieras que justifican esta dinámica.

Pero el problema va incluso más allá de lo económico. El Nzalang Nacional representa uno de los mayores símbolos de unión y orgullo colectivo del país. Negarle a la población la posibilidad de acompañar a su selección en casa significa romper el vínculo emocional entre el equipo y su afición en un momento crucial de remodelación. Ninguna selección crece lejos de su pueblo. Y ningún proyecto deportivo serio puede consolidarse mientras sus estadios permanecen vacíos y en silencio.

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Justo Enzema-Nzá

Licenciado en Ciencia de Información y Periodismo por la UNGE. Está muy ligado al periodismo de investigación. lleva trabajando en los medios de comunicación nacionales desde 2014.

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