La reforma del Código Civil fija límites a la “Dote” y abre el debate entre ley y tradición
El proceso de reforma del Código Civil en Guinea Ecuatorial ha puesto sobre la mesa uno de los temas más sensibles del ámbito social: la regulación del llamado “Dote” y su relación con las prácticas culturales. En una entrevista en el programa A Fondo, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos Reginaldo Biyogo ha dejado claro que, si bien el Estado puede intervenir para ordenar ciertos aspectos, no puede legislar directamente la cultura ni los ritos tradicionales.
Según ha explicado el ministro Reginaldo Biyogo, la experiencia histórica del país demuestra las limitaciones de imponer cambios culturales por decreto. Ha recordado que durante el gobierno del expresidente Macías se intentó restringir la “dote” a determinadas cantidades, sin éxito real, ya que muchas familias continuaron practicándolo de forma clandestina. Este precedente refuerza la idea de que el verdadero cambio debe partir de la mentalidad de los ciudadanos y no únicamente de la norma jurídica.
En este contexto, la nueva reforma introduce una herramienta clave: las capitulaciones matrimoniales. Estas permiten a las familias establecer, mediante diálogo previo, las condiciones del matrimonio, incluyendo los aspectos económicos relacionados con la “Dote”. Para Reginaldo , este mecanismo fomenta el consenso y evita conflictos posteriores, al tiempo que promueve una visión más racional y equilibrada de estas prácticas.
Uno de los puntos más destacados de la reforma es la fijación de un límite económico a la “Dote”, que no podrá exceder el millón de francos CFA. Esta medida busca frenar los excesos que se han venido registrando en los últimos años, donde algunas familias han llegado a exigir cifras desproporcionadas, en función del nivel económico del pretendiente. Desde el Ministerio de Justicia se advierte que estas prácticas desvirtúan el sentido original del matrimonio, transformándolo en una especie de transacción comercial.
“Cuando se convierte en una compraventa, se pierde el valor social y familiar del matrimonio”, ha señalado Biyogo. En su opinión, el objetivo debe ser la construcción de una nueva familia que contribuya al desarrollo colectivo, y no la obtención de beneficios económicos inmediatos.
No obstante, el ministro insiste en que la ley, por sí sola, no resolverá el problema. Subrayan que el cambio dependerá en gran medida de la evolución social y de la responsabilidad de las propias familias. “El día que quienes hoy son padres y mañana serán suegros decidan rechazar estas prácticas abusivas, se producirá el verdadero cambio”, afirmó.
Así, la reforma del Código Civil se presenta como un paso importante, aunque insuficiente por sí mismo. El reto, concluyen, está en lograr un equilibrio entre el respeto a la tradición y la necesidad de adaptar las costumbres a una sociedad en transformación.