Guinea Ecuatorial espera "el milagro" de León XIV, mientras Iglesia del país pide beatificación de catequistas santos
El pueblo cristiano católico de Guinea Ecuatorial se prepara para vivir 44 años después, uno de los acontecimientos más relevantes de su historia reciente, la visita de su santidad el obispo de Roma, el papa León XIV.
Por; Marcos MBA Nguema-El estado de 28. 051´46 kilómetros cuadros de superficie, situado en el hemisferio norte al centro – oeste de África subsahariana, limítrofe al norte con Camerún, al sur y al este con Gabón, y con una demografía poblacional de 1. 222. 442 habitantes según el censo de 2015, acogerá la visita del vicario apostólico, sucesor del trono de San Pedro, una cita que lo situará en el mapa del turismo religioso y cultural.
La comunidad cristiana católica romana, la más extensa del país, basada en los documentos existentes, se mantiene ecuánime, aunque en el fondo de su corazón espera que el papa haga “milagro” instruyendo al Prefecto del Dicasterio de la Causa de los Santos para abrir el camino para la beatificación de los primeros catequistas ecuatoguineanos denominados “santos”, por los primeros misioneros (S. XIX), y consecuentemente firme el decreto en el que se reconocen las virtudes heroicas de nuestros primeros catequistas, lo que supone un primer paso en el proceso para su beatificación.
El papa Francisco en su Exhortación Apostólica “GAUDETE ET EXSULTATE” sobre el llamado a la santidad en el mundo actual, dijo que, “en los procesos de beatificación y canonización se tienen en cuenta los signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes, la entrega de la vida en el martirio y también los casos en que se haya verificado un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte. Esa ofrenda expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles”. En esto recordamos por ejemplo a José SI ESONO, que ofreció su vida por exigir que el pueblo adore a Jesucristo como único Dios.
Los catequistas ecuatoguineanos, gozan de la opinión común del pueblo de que su vida fue íntegra, rica en virtudes cristianas. Los que lo han conocido hablan de la ejemplaridad de su vida, de su influencia positiva, de su fecundidad apostólica, de su muerte edificante, aunque no existe según mis fuentes, una curación prodigiosa, comprobada según todos los requisitos de la Iglesia, condiciones que cumplen los catequistas José SI ESONO, Francisco ONDO MICHA, Gregorio MELENGA, Federico NDAMA, Andrés EKATA y José ONDO reconocidos como catequistas santos por los primeros sacerdotes misioneros. Nos recurrimos entonces al papá que está por venir.
En el “GAUDETE ET EXSULTATE” del Santo Padre Francisco escribe: «La santidad es el rostro más bello de la iglesia. Sobre todo, recuerda con la Exhortación el llamado a la santidad que el Señor hace a cada uno de nosotros, ese llamado que te dirige también a ti: “Sed santos, porque yo soy santo”. Cada uno por su camino, dice el Concilio vaticano II. Entonces, no se trata de desalentarse cuando contempla uno modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él. Todos estamos llamados a ser testigos, pero «existen muchas formas existenciales de testimonio»
No pensemos solo en los grandes teólogos, filósofos, catedráticos de la iglesia, en los papas, los cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos, monjas y monjes, ni en los católicos de los grandes países y católicos de raza blanca, pensemos en lo que el papa Francisco llama “los santos de la puerta de al lado”.
Jorge Bergoglio elegido Papa el 13 de marzo de 2013, escribió en su Exhortación Apostólica sobre el llamado a la santidad en el mundo actual, «para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración". Dice, además, el Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque “fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera". santamente”»
El Concilio Vaticano II lo destacó con fuerza: “Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre”.
“Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente”, dijo el papá Francisco. Este pueblo es Guinea Ecuatorial, comunidad cristiana de Dios paciente desde 1941, fecha de la muerte edificante de José SI ESONO, exhausto de fuerzas por la dureza de su vida y su actividad apostólica en la misión de NKUEEFULÁN, y parafraseando a Santa Teresa de Benedicta de la Cruz, a través de muchos de nuestros catequistas, sacerdotes, obispos, monjas y los bautizados en Cristo en el credo de la iglesia católica romana, se construyó ha la verdadera historia de la iglesia local.
Hace de 95 a 85 años, los primeros misioneros superiores claretianos investigan la vida del catequista ecuatoguineano José SI ESONO, fundador de la capilla de Ebasok – Yebekuan y su actividad apostólica en la misión de NKUEEFULÁN. En el segundo tomo del libro “La Iglesia en la Guinea Ecuatorial” el sacerdote claretiano Tomás Luís Pujadas, lo describe como “Un santo de la Selva”. Los vicarios, sacerdotes claretianos en torno a 1928, postuladores de la causa de los catequistas ecuatoguineanos, lo definen como un hombre extraordinario que vivió y murió con fama de santo, atribuyéndole testigos presenciales o coetáneos y hechos prodigiosos.
José SI ESONO, también conocido como apóstol de primera por los primeros misioneros, había creído que la fe por ser la verdad debe imponerse. Varias capillas fundadas por él recuerdan con veneración su nombre y realizan peregrinaciones en su tumba todos los años en el mes de agosto por la fiesta del Corazón de María. Logró que todo su pueblo abrazara el evangelio y gracias a su intermediación, su pueblo ayudó a los misioneros claretianos.
Testimonios de líderes católicos ecuatoguineanos, dicen que murió mártir, quemado vivo, en el año 1941 por predicar que un buen católico no puede rezar a amuletos y luego a Jesús, por lo que llamó a la gente a depositar sus amuletos en la iglesia para quemarlos. El evangelio no le gustó al jefe del poblado y dijo que no, tras la negativa del jefe el catequista SI ESONO fue acusado de ser un brujo con prácticas de adulterar y exterminar la cultura ancestral, problema que lo llevó a la muerte. Periódicos como GAUDIUM NEWS han publicado artículos sobre el tema y titulan “se abrirá el proceso de beatificación de José SI ESONO, primer catequista mártir de Guinea Ecuatorial”.
Testimonios de postuladores, primeros misioneros claretianos que llevaron el evangelio a Rio Muni, nombres como Padre Miguel de los Santos SABORIT con 55 años de apostolado en Rio Muni, el padre Tomás Luís Pujadas, Padre Cristóbal Fernández, Hermano Ramón Perramón, Padre Coll, Padre Antonino, Padre Jiménez, Padre Epifanio Doce, el Padre Nicolas Gonzales, etc…, así tal cual recoge el libro “La Iglesia en Guinea Ecuatorial – Rio Muni: En el centenario de las misiones claretianas en Guinea Ecuatorial” la lista de catequistas ecuatoguineanos santos cuyos nombres y expedientes deben abrirse hacia el camino de beatificación cita a Federico NDAMA catequista de Egombegombe (1884 – 2 de junio de 1947), Gregorio MELENGA catequista del poblado de ASONGA en Bata, muere el 9 de marzo de 1931, Andrés EKATA, Francisco MICHA, José ONDO catequista de Mokomo en Bata (muere en 1927), los cuales según los postuladores, han gozado de fama de santidad, y de ofrenda de su vida propia; han practicado virtudes a un nivel muy alto, por encima de la media, y verificadas las exigencias del martirio cristiano en uno, con la disposición habitual a hacer el bien con firmeza, continuidad y sin titubeos, aunque no haya ninguna curación prodigiosa comprobada.
Desde mi condición de cristiano católico devoto, imploro la misericordia del Santo Padre que acoja la posibilidad de elevar al honor de los altares a los catequistas ecuatoguineanos y la monja Imelda Makole, fundadora de la congregación de monjas “Misioneras de María Inmaculada”, junto a Armengol Coll y Armengol, claretiano, primer Vicario Apostólico. Este grupo de siervos de Dios, el pueblo ecuatoguineano les reconoce como padres espirituales y les recuerda como aquellos que sembraron la fe.
El viaje del papa es inminente y ya no queda tiempo, en el caso de respetar el recorrido establecido por la Congregación para la Causa de los Santos, una posibilidad que sabemos que está dentro de las facultades papales. “Sería un gesto bellísimo del papá, un gesto capaz de engrandecer la fe en la iglesia católica ecuatoguineana”.
El católico de Guinea Ecuatorial agradece al papa León XIV por haber venido y le pide “aprobar el primer paso para la beatificación de nuestros catequistas”, y en futuros años, aprobar el decreto, lo que toda la Iglesia nacional desea ardientemente la beatificación de José SI ESONO, Federico NDAMA, Andrés EKATA, Francisco MICHA, Gregorio MELENGA, José ONDO e Imelda MAKOLE.
La iglesia de Guinea Ecuatorial le pide al papa el regalo de la beatificación de estos religiosos por el peso que tienen sus vidas en el ámbito religioso; sus vidas son de gran belleza y sus capacidades han nutrido a varias generaciones.
Expertos teólogos de la iglesia, dicen que la multiplicación de santos en cualquier lugar propicia que los fieles puedan rezar a santos locales y sientan, por tanto, mayor cercanía con la Iglesia". El camino hacia la santidad tiene varias etapas: la primera es ser declarada venerable siervo de Dios, la segunda beata y la tercera santo. Pedimos que los jueces vaticanos decidan por unanimidad declarar venerable a nuestros catequistas y sugerimos al papa poner el sello sobre las virtudes heroicas. de estos hombres.
La iglesia de Guinea Ecuatorial reúne documentos y testimonios que pueden ayudar a reconstruir la vida y la santidad de la persona.
El proceso diocesano del camino a los altares de los catequistas ecuatoguineanos ha comenzado y los abultados expedientes ya fueron despachados a Roma (Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial).