Dimite Gravina, presidente de la federación de Italia tras no conseguir la clasificación para el mundial
La crisis del fútbol italiano se profundiza tras la dimisión de Gabriele Gravina como presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Giovanni Malagò, expresidente del Comité Olímpico Italiano suena como el principal candidato. El seleccionador, Gennaro Gattuso, nombrado en junio de 2025, estaría considerando su dimisión en las próximas horas. El exguardameta Gianluigi Buffon, también ya ha renunciado su cargo en la federación.
En medio de este escenario, el nombre de Giovanni Malagò, expresidente del Comité Olímpico Italiano y actual figura clave en la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, emerge como el principal candidato para asumir la presidencia de la FIGC. Su eventual llegada se interpreta como un intento de devolver estabilidad institucional y credibilidad a un sistema golpeado por resultados deportivos adversos y problemas estructurales.
La crisis no se limita a la cúpula directiva. Según diversos medios italianos, el seleccionador nacional, Gennaro Gattuso, nombrado en junio de 2025, también estaría considerando su dimisión en las próximas semanas. De concretarse, supondría el cuarto cambio en el banquillo de la Nazionale desde junio de 2023, reflejo de la inestabilidad que rodea al equipo.
Por su parte, el histórico exguardameta Gianluigi Buffon ya ha dado un paso al costado. Tras la salida de Gravina, Buffon anunció su renuncia como mánager general de la selección, profundizando aún más la sensación de descomposición interna dentro de la federación.
El futuro presidente de la FIGC tendrá por delante retos de gran envergadura. Además de recomponer la estructura deportiva y designar un nuevo seleccionador capaz de liderar un proyecto sólido, deberá avanzar en los preparativos de la Eurocopa 2032, cuya organización comparte Italia.
En este contexto, las advertencias desde el máximo organismo del fútbol europeo no han tardado en llegar. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, señaló en una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport que Italia podría perder la organización del torneo si no acelera la modernización de sus infraestructuras deportivas. Según el dirigente, varios estadios del país se encuentran “entre los peores de Europa”, una afirmación que subraya la urgencia de reformas profundas.
Así, Italia se enfrenta a un proceso de reconstrucción integral que trasciende lo deportivo y alcanza lo institucional. La elección del próximo presidente será clave para definir el rumbo de una federación obligada a recuperar su prestigio histórico y devolver a la Nazionale al primer plano del fútbol internacional.