El 7M, la mayor tragedia reciente de Guinea Ecuatorial desde el accidente aéreo de 2005

El recuerdo del 7 de marzo de 2021, conocido popularmente como 7M, continúa presente en la memoria colectiva de la población ecuatoguineana. Este sábado se cumplen cinco años de la tragedia ocurrida en el cuartel militar de Nkuantoma, un suceso que marcó profundamente al país. Otro episodio más trágico registrado en el país fue el accidente aéreo ocurrido el 16 de julio de 2005, cuando un avión de la compañía Air Equateur se estrelló poco después de despegar del aeropuerto de Malabo con destino a Bata.

Aquel día, una serie de potentes explosiones sacudió la capital económica de Guinea Ecuatorial tras registrarse un incendio en el depósito de municiones del cuartel militar. Las detonaciones, que se prolongaron durante varios minutos, generaron una fuerte onda expansiva que se sintió en distintos puntos de la ciudad y provocó escenas de pánico entre la población.

Según el balance oficial difundido por las autoridades, la tragedia dejó más de un centenar de víctimas mortales entre 107 y 108 fallecidos y entre 600 y 700 personas heridas, muchas de ellas con lesiones graves. Los hospitales de Bata se vieron rápidamente desbordados, lo que obligó a activar mecanismos de emergencia y a solicitar apoyo sanitario adicional para atender a los afectados.

Los informes posteriores señalaron que el origen de las explosiones estuvo relacionado con el incendio de un almacén de dinamita y otras municiones, presuntamente provocado por negligencia en la custodia y manipulación del material explosivo. La deflagración generó una devastación considerable en los barrios cercanos al cuartel, donde numerosas viviendas quedaron destruidas o seriamente dañadas.

Las autoridades estimaron que la onda expansiva afectó a un radio aproximado de tres kilómetros, causando importantes daños en viviendas, centros educativos, comercios y otras infraestructuras públicas. Miles de familias resultaron damnificadas y muchas de ellas tuvieron que ser evacuadas de sus hogares ante el riesgo de nuevas detonaciones.

Tras el suceso, el Gobierno de Guinea Ecuatorial declaró la zona como área de desastre, activando un plan de emergencia para atender a las víctimas, iniciar labores de rescate y organizar los trabajos de desescombro. Diversos países y organizaciones internacionales, entre ellas agencias de las Naciones Unidas, expresaron su solidaridad con el país y ofrecieron apoyo humanitario.

Cinco años después, el 7M sigue siendo recordado como una de las mayores tragedias de la historia reciente de Guinea Ecuatorial, tanto por el impacto humano como por las consecuencias sociales que dejó en la ciudad de Bata.

Antes de este suceso, uno de los episodios más trágicos registrados en el país fue el accidente aéreo ocurrido el 16 de julio de 2005, cuando un avión Antonov An-24 de la compañía Air Equateur (también conocida como Equatair o Equatorial Express Airlines) se estrelló poco después de despegar del aeropuerto de Malabo con destino a Bata.

El aparato cayó en las inmediaciones de Baney, en la isla de Bioko, causando la muerte de todas las personas a bordo, cuya cifra fue estimada por distintas fuentes entre 60 y 85 víctimas. El siniestro se convirtió en uno de los peores accidentes aéreos registrados en el país.

A lo largo de las últimas décadas, ambos acontecimientos han quedado grabados en la historia nacional como dos de las tragedias más dolorosas vividas por Guinea Ecuatorial, recordatorios de la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y prevención para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

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Justo Enzema-Nzá

Licenciado en Ciencia de Información y Periodismo por la UNGE. Está muy ligado al periodismo de investigación. lleva trabajando en los medios de comunicación nacionales desde 2014.

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