Irán confirma la muerte de Alí Jamenei tras ataques de EEUU e Israel y anuncia represalias “severas”
Irán ha confirmado este domingo la muerte del líder supremo, Alí Jamenei, tras los ataques conjuntos lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en territorio iraní. Las autoridades de Teherán decretaron 40 días de luto oficial y prometieron una respuesta “severa y decisiva” contra intereses militares israelíes y estadounidenses en la región.
En un comunicado difundido por la agencia semioficial Tasnim, el Gobierno iraní informó de que Jamenei falleció en su oficina, ubicada en su residencia oficial, como consecuencia de los bombardeos efectuados el sábado. El texto calificó la operación como un “brutal ataque del gobierno criminal de Estados Unidos y del régimen sionista” y aseguró que el asesinato no quedará impune.
La Guardia Revolucionaria advirtió que en breve iniciará “la ofensiva más feroz” contra objetivos militares de Israel y bases estadounidenses desplegadas en Oriente Próximo. Asimismo, llamó a la población a mantener la cohesión y a participar activamente en la defensa nacional ante lo que considera una “agresión militar criminal” contraria a la Carta de Naciones Unidas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado previamente la muerte del dirigente iraní, a quien describió como “una de las personas más malvadas de la historia”. Según afirmó, la operación fue posible gracias a sofisticados sistemas de inteligencia coordinados con Israel.
Washington sostuvo que los ataques, dirigidos contra instalaciones militares y nucleares, buscaban “desmantelar el aparato de seguridad del régimen” ante una supuesta amenaza inminente. La ofensiva se produjo mientras Teherán mantenía negociaciones con Estados Unidos sobre su programa nuclear.
Jamenei asumió el liderazgo supremo en 1989, tras la muerte del ayatolá Ruholá Jomeini, y se convirtió en la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica. Durante décadas, mantuvo una línea dura en política exterior y reforzó las posiciones conservadoras en el ámbito interno, en medio de críticas internacionales por la represión de la disidencia.
La escalada eleva la tensión regional a niveles sin precedentes y abre un periodo de incertidumbre sobre la estabilidad política de Irán y el equilibrio geopolítico en Oriente Próximo.